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Epistemología de lo multifactorial – o lo multifactorial como ignorancia o analogía

 

Epistemología de lo multifactorial – o lo multifactorial como ignorancia o analogía

Luis Eduardo Primero Rivas, Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Ajusco, México D. F.

Palabras claves:

 

Presentación

Ofrecemos un análisis acerca de lo multifactorial pensado como recurso cognitivo, para vincularlo a la multiplicidad de lo real, y sus partes, argumentando desde una exposición sintética de la nueva epistemología.

Referencias básicas

En esta comunicación ofrecemos algunas consideraciones sobre un término (y significado) bastante socorrido en los ambientes científicos, especialmente aquellos vinculados a la investigación directa o de la salud. Es usual que cuando un científico llega a un punto obscuro en una indagación marchando, dado que su etiología está igualmente indeterminada, recurra a afirmar: “esto es multifactorial”.

Es decir: lo considerado tiene una causalidad ignorada, tanto por ser variada, interactiva y polivalente, y para ser nombrada de algún modo se recurre a un término (y concepto) comodín, útil para decir mucho y simultáneamente poco, siendo apropiado para encubrir tanto una ignorancia como una:

Epistemología reductiva o reductora

Consideramos el universo de la práctica científica y de ahí distinguimos al científico, esto es, a la persona que realiza la ciencia, entendiendo a esta conceptuación y pragmática sin parcialidades.

Especificando: asumimos una idea integrada e integradora del saber sistemático, profesional y/o científico; aquel que significa y da sentido organizado, abstracto (intelectual y/o simbólico), validado y comprobable, al mundo, la naturaleza y sus devenires; y en consecuencia es provechoso y útil al ser humano, para vivir su vida, entendida como crecimiento, construcción y auto-poiésis.

Convocamos por tanto al campo filosófico de la epistemología, entendiéndola como el saber normativo de las comunidades científicas, y en consecuencia como un producto de la antropología de la ciencia, el universo simbólico y práctico que precisa quienes, cómo y cuándo producen el conocimiento dicho: aquel que es capaz de brindar entendimientos, comprensiones y finalmente interpretaciones lo más amplias, consensadas, provechosas y pragmáticas posibles sobre la realidad y sus partes, factores, determinaciones, particularidades y/o proporciones.

Igual asumimos que la epistemología es deudora —o está subordinada— a una gnoseología, en cuanto primero sabemos, conocemos (sentimos, percibimos e interpretamos), y luego (un devenir tanto del tiempo físico como de nuestra maduración intelectual) podemos parcializar nuestro saber en el conocimiento científico, particularmente cuando nos dedicamos a formarnos en alguna de las comunidades científicas activas en el medio donde vivamos.

Por tanto, solo luego de un tiempo específico —surgido usualmente cuando concluimos la adolescencia y nos situamos en nuestra primera juventud—, y después de una adecuada maduración, podemos asumir una epistemología, una norma del hacer científico, que fundada en la gnoseología que tengamos, guiará nuestra formación científica y/o profesional, y por tanto será significativa a nuestra manera de hacer ciencia, lo cual supone la elección de nuestros referentes de indagación (los antes llamados objetos de estudio), nuestros contextos interpretativos (previamente denominados marcos teóricos), y la metodología que pongamos en práctica.

Si la epistemología asumida es la convencional, tradicional o la aún vigente, que bien podría denominarse del “univocismo hegemónico” o del positivismo realmente existente, estaremos realizando una norma del hacer científico reductiva o reduccionista, que impulsará una gnoseología de igual tipo, que creará en nosotres una actitud cognitiva parcializada, probablemente conformista, modesta, asociada a poca curiosidad científica, perezosa, limitada y de suyo, conservadora.

Con ella aceptaremos fácilmente la ignorancia de las causas posibles, integradas, completas, interactivas y autopoiéticas, de la etiología de nuestros referentes de indagación —o de aquellas situaciones que debemos denominar multifactoriales—, y nos conformaremos con la ignorancia avanzando en un oscuro camino seguramente pletórico de riesgos y peligros, asociados a desconocimientos flagrantes. 

No obstante, recorremos el camino iniciado amparados por la epistemología en la cual creemos —en cuanto conocemos desde donde podemos—, que validará nuestros recorridos, pues expresa la ciencia verdadera, legítima y/o buena, y en el fondo es una de las formas del dios moderno, pues La Ciencia es una de las deidades de la modernidad, a la cual muches siguen rindiendo honores y pleitesías.

Recuperar la desfetichización 

Los argumentos precedentes se apoyan en una filosofía de la ciencia de doble filiación. De un lado recupera el aporte de Th. S. Khun en su libro La estructura de las revoluciones científicas, que brinda pistas para entender el cambio del paradigma científico positivista, transformación surgida en la segunda mitad del siglo XX; y por otro se apoya en la superación de la Ilustración oficial y/o idealista, para recobrar la Ilustración vitalista, crítica, realista e histórica, impulsora del mejor pensamiento revolucionario del siglo XIX, que consigue desmitificar la teología cristiana —creadora del fetiche de La Verdad—, llevada a su apogeo en la filosofía hegeliana del Estado, para plasmar la libertad frente a dios —y el Estado— y mostrar que los dioses son fetiches, al ser construcciones humanas compensadoras de las debilidades, limitaciones, pobrezas, miedos e incapacidades de los seres humanos, y en sí mismos carecen de poder pues en realidad, expresan el poder humano, aun cuando de forma trastrocada.

La ciencia producida en la modernidad llega a autonomizarse como una divinidad en la cual se cree adorándola, y en su fetichización genera liturgias reductoras que amellan el filo cognitivo humano, y gnoseológicamente crean actitudes cognitivas reductoras, facilitadoras de la falta de curiosidad indagadora, y proclives a aceptar lo multifactorial, como un disfraz de la ignorancia.

Sinopsis de la nueva epistemología

La nueva epistemología es una conceptuación de cómo hacer la ciencia como una práctica humana, históricamente determinada y pensada como una actividad desfetichada y desfetichizadora favorable a la vida y al reconocimiento de una ontología realista que concibe al ser de lo existente como continuo —en profundidad y extensión—, íntegro, polivalente —en niveles, ámbitos e interacciones—, autopoiético y sintrópico, que permite decir, recurriendo a una metáfora femenina, que la realidad es redonda, como esférica es la realidad y/o la madre tierra, el origen de la vida.

La nueva epistemología al reconocerse como una práctica humane, y definirse como se menciona en el párrafo precedente, se sabe irremisiblemente vinculada a la ética, pues se auto-define —y desea— como sintrópica y favorable a la vida, que por sí misma es dinámica constructiva, desarrollo, armonía, salud, equilibrio, eutimia —estabilidad psico-emocional— e incluso tranquilidad, sea como contento y hasta felicidad. 

E igualmente se sabe y reconoce como ecológica, al valorar el equilibrio en las condiciones medio-ambientales del planeta Tierra, el espacio conformante de nuestro hogar y realidad directa o inmediata.

En la actual situación mundial, y teniendo en cuenta el calentamiento global, la sobre-explotación de los recursos naturales, el desequilibrio en los cultivos agrícolas, y otra larga serie de males generados por la modernidad oficial, sobraría destacar las razones éticas y ecológicas de la ciencia que necesitamos, mas es indispensable trazar estos breves esbozos para destacar el perfil de la ciencia convocada, mayor y mejor que la generada por el positivismo realmente existente.

Volver a los saberes originales o de las redondeces de la Tierra

La nueva epistemología es así mismo una conceptuación postoccidental y/o postcolonial que pretende recobrar los saberes de los pueblos y culturas ancestrales y/u originales, en cuanto comprensiones sistemáticas —o gramáticas— de la vida, sus movimientos, ciclos, azares e incluso tragedias, que dan claves de cómo vivir sin los significados eurocéntricos, promotores de dependencias, dominios, crímenes y otro largo etcétera de inequidades, trastrocamientos, fetichizaciones e Iglesias de diversos tipos, que nos han quitado vida, por tanto salud, paz y tranquilidad, generando el Estado erróneo de la modernidad.

En este sentido la nueva epistemología es una opción, e incluso propuesta para re-significar la vida y especialmente la humane, y una búsqueda para re-interpretar nuestras historias, con prioridad —según el contexto inicial de esta reflexión—, en la génesis cognitiva para entender y comprender la realidad, y así facilitar interpretarla como el todo íntegro, continuo y redondo planteado líneas atrás, para poder comprender que si bien la realidad es única y múltiple, debemos interpretarla según sus partes, proporciones y/o analogías.

Integración poli-analógica de lo real sometido a una etiología multifactorial que puede ser concebida como ignorancia o desafío.

Penumbras, luces y destellos

El surgimiento, desarrollo, consolidación y hegemonía de una epistemología es un proceso de siglos, y esperamos que para la nueva epistemología sea de decenas de años, contando con la velocidad de los actuales medios comunicativos e informáticos, y los antecedentes destacados en el libro Perfil de la nueva epistemología.

De todas formas paulatinamente un mayor número de investigadores descubren la importancia de la proporcionalidad o analogía, siendo más conscientes que deben buscar las proporciones integradoras de sus referentes de investigación, los antiguamente denominados objetos de estudio, para lograr con este recurso ir saliendo de las penumbras cognitivas para acceder a luces y destellos de nuevos descubrimientos, intelecciones, comprensiones y finalmente renovadas interpretaciones del ser y sus particularidades, correspondientes a la nueva racionalidad que surge con el avance del tiempo.

Esta renovada actitud cognitiva es especialmente relevante para entender la etiología de nuestros referentes de indagación, y sumada a una mayor curiosidad científica y a una valentía investigativa, puede impulsarnos a buscar en la causalidad multifactorial de una situación o problema, para pretender precisar sus partes, relaciones, interconexiones, niveles, ámbitos y auto-generación de imbricaciones, o autopoiesis; y así acercarnos a dilucidar lo multifactorial, que dejará de ser ignorancia para convertirse en un desafío cognitivo de precisar las proporciones de una génesis y/o de una situación.

Genealogía y arqueología

Disponernos a encontrar una precisa etiología nos lleva a buscar la genealogía que la hizo posible, y seguramente también tendremos que recurrir a la arqueología de la situación indagada, para ir dando con los sedimentos, capas, residuos, adherencias, escorias e incluso restos tóxicos que puedan encontrarse, vía el estudio físico-químico que podamos hacer en nuestras excavaciones.

Quizá para algunes estas afirmaciones puedan aparecer como metáforas llamativas destinadas a encubrir la falta de conceptos de la nueva epistemología, mas es relevante destacar que más allá de ser figuraciones literarias promotoras de significados, son un llamado a recuperar una conceptuación de la ciencia capaz de rescatar las referencias materiales y por tanto empíricas de sus universos de conocimiento, tanto en sus estructuras u organizaciones físico-químicas como fisiológicas, todo bajo el supuesto básico de la organicidad de la vida y la integridad e integración del planeta Tierra, la dinámica primigenia del origen del todo, la Naturaleza.

Volver a la antropología filosófica

La nueva epistemología, tengámoslo presente, es holística, ecológica, o vitalista y por ello su referente primero y genérico es la Naturaleza, el espacio vital desde donde surge el ser humano con su fisiología y anatomía, en la cual destaca especialmente su sistema nervioso central, y en él su cerebro.

Desde este modo de concebir cobra especial relevancia la vinculación ser humano-naturaleza, en cuanto las causalidades vinculadas a une u otra han de buscar identificar, nombrar y clasificar las proporciones de las etiologías consideradas según las indicaciones previas, que han de recuperar lo dicho, para precisar sus materialidades y conexiones, que en conjunto integran las realidades específicas consideradas, en cuanto seguro permitirán encontrar las variadas razones productoras de lo indagado, para al conocerlo de forma más completa, poseer un saber mayor y mejor que el generado por la antigua epistemología, lastrada en diversas limitaciones.

De esta forma estaremos avanzando en la construcción del:

Pensamiento completo

La nueva epistemología igualmente expresa la racionalidad que surge como consecuencia de las fallas de las racionalidades eurocéntricas —centradas en la tesis idealista de un sujeto, una subjetividad, alma, espíritu…—, y promueve una manera de conceptuar al mundo y la naturaleza en su profundidad, extensión e interactividad de niveles, factores y autopoiesis —ontología que algunos han convocado con el ambiguo nombre de complejidad—; genética y auto-génesis que la vincula al tiempo en su poli-sustancialidad, que debemos circunscribir al tiempo social (la historia) y al personal, la biografía.

La manera de conceptuar es lo entendido comúnmente como pensamiento, y la nueva epistemología promueve el concepto de pensamiento completo, entendido como se lo acaba de precisar.

De adoptarse esta forma de conceptuar, que busca re-construir lo real en su totalidad concreta, se estará reconociendo tanto la génesis social de la nueva epistemología como se poseerá una actitud personal de buscar estar en la frontera del saber actual, o lo más cerca posible del mismo, para lograr estar actualizado en la producción científica contemporánea.

Nuevamente la antropología filosófica

Las tesis precedentes nos conducen a recordar tanto la antropología de la ciencia como pragmática de la integración de los colectivos hacedores de la ciencia real y actuante, como el matiz antropofilosófico del personalismo; en cuanto hay que recuperar el papel de la persona en la construcción del conocimiento.

La ciencia dicha, aquella práctica productora de saberes, normas, instrumentos de trabajo y resultados de impacto y reconocimiento social, es una realización de colectivos de trabajo vinculados a comunidades científicas seguramente articuladas en movimientos culturales (que avalan el surgimiento, promoción y consolidación de nuevos paradigmas), y por su poder define el conocimiento de frontera, el cual se erige como el deber ser cognitivo de una época, y en consecuencia como el modelo a imitar si se quiere tener reconocimiento y presencia en los campos de trabajo donde la persona actúa.

El personalismo

Tal y como ahora puede plantearse va mucho más allá de sus filiaciones iniciales en la antropología filosófica y la ética, extendiéndose hasta el saber gnoso-epistemológico, y con este desarrollo crea un mayor poder de construcción y aplicación, que permite pensar “la historicidad de la persona, o de las condiciones del saber personal”, como he tratado en el capítulo de igual nombre en el libro El conocimiento actual 1, que aporta en la búsqueda del nuevo matiz resaltado del personalismo, que puede crecer a nuevas expansiones conceptuales y operativas, considerando que la persona es central para concretar el trabajo de las comunidades científicas, y en general de cualquier colectivo humano, particularidades del género humano, que requieren a la persona para especificarse, pues lo particular requiere de lo específico para ser, sustanciarse.

Concluyendo

Lo multifactorial, en el contexto aquí resaltado, es un esfuerzo gnoseológico para buscar comprender la realidad, y sus particularidades, de una forma mayor y más completa que la manera convencional de hacerlo, al tiempo que es la propuesta de un modelo epistemológico para dilucidar lo dicho, entendido como un acercamiento parcial a las comprensiones emprendidas, pues la realidad, y sus particularidades, es múltiple y multitudinaria, de ahí heterogénea como hace tantos años destacó la mejor Ágnes Heller.

Desde el modo de concebir multifactorial de lo concreto, nos acercamos a nuestros referentes de atención con la consciencia —el saber deliberado—, de la parcialidad del intento, en cuanto están compuestos de multitud de factores, determinaciones, compuestos, proporciones y/o variables que en sí mismas pueden ser autopoiéticas, con lo cual le agregan una dinámica interna a la externa determinada por el tiempo; y que en conjunto hacen más difícil precisar la multiplicidad a conocer, si buscamos ir más allá de la epistemología reductiva, que se contenta con sacar las variables y/o proporciones centrales, dejando de lado y/o ignorando, otras muchas que pueden ser tan determinantes como las centrales identificadas.

En estricto orden de razonamientos, ahora deberíamos destacar:

La filosofía de la ignorancia

Pero es un tema que requiere más tiempo y espacio que el contenido en la última parte de una comunicación, y apenas lo bosquejamos para destacar la necesidad de promover el pensamiento completo y colectivo, como una manera de buscar entender y comprender más la realidad, y sus partes, si pretendemos mayor eficacia en su manejo y control.

Gobierno e intervención concebidos con un sentido multifactorial, múltiple, holístico y/o ecológico, y definitivamente ético, en cuanto desde la nueva epistemología deberemos respetar la vida, sus contextos y  dinámica, así como a su principal significador, el ser humano, quien igual deberá rescatarse de la perdición donde ha caído a consecuencia de la vieja epistemología y el mundo perverso que promovió, hoy autonomizado como capitalismo globalizado y financiero, aquello que alguna vez se llamó imperialismo.

Finalmente destacamos el personalismo gnoseológico ahora planteado, en cuanto el género humano se concreta en naciones, colectivos y personas, y en definitiva es la persona quien realiza sus colectivos y naciones partiendo de su forma de entender y comprender, por lo cual el personalismo destacado es una línea de juicio y trabajo, seguramente productiva para quienes la logren significar dándole relevancia.

Anexo: Webgrafía elemental sobre lo multifactorial

Artículo: “Lo bueno y lo incierto del calentamiento global”, Véase en: http://ciencias.jornada.com.mx/ciencias/investigacion/ciencias-de-la-tierra/investigacion/lo-bueno-y-lo-incierto-del-calentamiento-global. Véase también: http://www.worldviewofglobalwarming.org 

“La sociología del sistema mundial como herramienta para el análisis multifactorial de las migraciones internacionales”, véase en: http://rua.ua.es/dspace/handle/10045/7950

Obets. Revista de Ciencias Sociales. Vol. 6, n.º 2, 2011; pp. 219-244.

Véase lo Multifactorial de las adicciones en: http://www.slideshare.net/andreagrelo/programa-problemtica-de-las-adicciones

Artículo: “El análisis multifactorial del trabajo estático y repetitivo. Estudio del trabajo en actividades de servicio”, véase en: http://revistas.urosario.edu.co/index.php/revsalud/article/view/376.

Bibliografía citada

Beuchot, M. & Primero, L. E., Perfil de la nueva epistemología, Publicaciones Académicas CAPUB (Col. Biblioteca de Filosofía y Educación # 1), México, 2012, 144 ps. (ISBN 978-607-8245-00-0).

Heller, Ágnes, Sociología de la vida cotidiana, Ed. Península (Col. Historia, Ciencia, Sociedad 144), Barcelona, 1977.

Kuhn T. S., La estructura de las revoluciones científicas, 3° ed. 2006 (4° Reimpresión 2012), FCE, México, ISBN 978-968-16-7599-8. 

Maturana, H. & Varela, F., De máquinas y seres vivos – Autopoiesis: la organización de lo vivo, primera edición Editorial Universitaria, Santiago de Chile, abril de 1973. Cfr. La sexta edición de Editorial Universitaria – Ed. Lumen, Bs. As., 1994.

Primero Rivas, L. E., “La importancia hermenéutica del concepto de fetichismo en Marx”, Revista Analogía Filosófica, Año XVII, Nº 2, julio-diciembre del 2003, ps. 147-154 (ISSN 0188-896X).

Primero Rivas, L. E., Coordinador, El conocimiento actual 1 – Memoria del Simposio Nacional: Hermenéutica, conocimiento y educación: reinterpretar para construir otro mundo posible, co-edición Publicaciones Académicas CAPUB – RIHE, México, 2012, 244 ps. (ISBN 978-607-8245-01-7).

 

 

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